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8 Mai 2018

Mundos que no voy a tolerar

Filed under: Internacional,Sociedad — juliabcervera @ 12:24
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Manifestación en Delhi, India en Octubre de 2015 (Reuters)

Existen muchos mundos. Cada uno de ellos tiene sus propias reglas, sus hojas de ruta, su identidad. Hay mundos para todos los gustos y de todos los colores. Pero los que más me asustan son los mundos enfermos. Mundos en los que las excepciones se han convertido en aterradoras reglas. Cuyas sociedades viven aferradas a las peligrosas costumbres y creencias del pasado, sin justificación alguna. Mundos convertidos en infiernos. Sin pararse ni un segundo a pensar en lo que eso conlleva. Mundos que padecen enfermedades tan omnipresentes como ignoradas. El machismo es una de ellas. Y en su peor estadio llega a ser una verdadera arma letal.

No es ninguna noticia que en la India las mujeres lo tienen crudo. Para nosotras, nacer allí es un mérito y un castigo al mismo tiempo. Es un mérito porque, de haber sabido que ibas a ser una niña, es probable que tu familia decidiera abortar para así quitarse un problema de encima. Y un castigo porque no podrás vivir segura, ni respetada, ni mucho menos libre. ¿Acaso es eso vivir? Suele decirse que la India es la mayor democracia del mundo. Veamos. Estamos hablando de un país en el que las mujeres tienen un valor nulo. O, más bien, negativo. En el que la policía registra unos 100 casos de abusos sexuales a diario, según datos de la National Crime Records Bureau. Lo cual significaría que anualmente se reportan más de 36.500 asaltos sexuales, sin contar los que quedan callados -me atrevo a decir no son pocos-. Sin embargo, este no es el dato más alarmante. Hablamos de un lugar en el que las niñas están siendo violadas y asesinadas mucho antes de tener la edad suficiente para comprender qué les está sucediendo. ¿Y quién está haciendo algo al respecto?

El pasado mes de abril una profunda indignación social invadió el país. Había salido a la luz la atroz violación y el asesinato de una pequeña de ocho años en Cachemira. Entonces India intentó poner cartas en el asunto. Aprobó la pena de muerte para violadores de menores de 12 años. Además, se endurecieron las penas mínimas. Pero, como era de esperar, nada de esto ha sido efectivo. Poco tiempo ha pasado desde el recrudecimiento de las leyes y ya son tres las violaciones de menores denunciadas desde la semana pasada. Entre ellas, una joven de 16 años que murió quemada viva en su casa tras denunciar la agresión sexual que había sufrido. Para mí, lo que sucede y ha sucedido en India contra las mujeres solo tiene un nombre. Crímenes de lesa humanidad.

No pienso que el endurecimiento de los castigos vaya a funcionar por sí solo. Más bien, me parece una farsa ofensiva, ya que este se trata de un problema de fondo que requiere un cambio trascendental. Mucho más allá del código penal. Las mujeres están siendo violadas, rociadas con gasolina, quemadas y asesinadas. Lo que el país asiático de verdad necesita es una revalorización global del género femenino. Establecer pautas que ayuden a encaminar la mentalidad de la sociedad y de las familias hacia un lugar mejor para todos, en el que ser mujer no constituya ningún delito. Es decir, hay que erradicar todo aquello que está podrido. Por supuesto que este no es un camino fácil. Pero, por ejemplo, podría empezarse por introducir transformaciones en el sistema económico que ayuden a empoderar a la mujer. India tiene una de las tasas de empleo femenino más bajas del mundo -alrededor de un 30%, según datos de la Organización Internacional del Trabajo-. Y eso que es uno de los motores de la economía mundial…

Como decía antes, hay muchos mundos. Y tenemos que respetarlos a todos, pues al final la diversidad es una de las cosas más fascinantes de la vida. Lo que ocurre es que la violencia contra las mujeres no puede ser tradición. Someter al género femenino no es cultura. Y no, las mujeres no somos más débiles por naturaleza ni merecemos ser asesinadas a manos de un criminal. Ni en India, ni en Irán, ni en España, ni en ningún otro lugar. Respeto todos los mundos, pero no pienso tolerar los mundos-infierno. Porque todas las mujeres somos iguales entre nosotras e iguales a los hombres, independientemente de dónde nazcamos. Encima, todavía tenemos que escuchar a los que dicen que el feminismo es una moda, que no es necesario, que estamos bien como estamos… No. Porque ni siquiera el mundo más igualitario es igual para ambos géneros. Porque los hombres continúan violando. Y matando. Porque las mujeres no son propiedad de nadie más que de ellas mismas. Porque me cuesta dormir tranquila sabiendo que en otro mundo, no tan lejano, hay hombres capaces de violar a una pequeña de 8 años para después quemarla viva. Hay muchos mundos, pero todos están en este. Y no vivimos en el peor.

Julia Borges Cervera

 

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