Que tingui Grapa!

8 Mai 2018

La madre que me parió

 

Viñeta de Mafalda (Fuente Psicorrectas)

Viñeta de Mafalda (Fuente: Psicorrecetas)

Feliz día de la madre, mamá, y del padre, de la hermana, de la trabajadora… No, no he llegado dos días tarde, la felicito hoy porque no importa el día que decida pronunciar esta frase. Parece que solo nos acordamos de que tenemos madre el primer domingo de mayo. Entonces, la llenamos de besos y regalos y llega la marea en Instagram de fotos, esas que nunca colgamos, solo el primer domingo de mayo. ¿Por qué? Por el San Patriarcado en el que vivimos, por el error de pensar que es su faena, que han nacido para cuidarnos y que no tenemos nada que agradecerles. Desgraciadamente, nos han educado desde una perspectiva machista que infravalora y desprecia su papel.

Hace dos días, leí en La Vanguardia un artículo de Joaquín Luna que hablaba sobre su madre, quejándose de sus consejos y calificándola de pesada. Querido Luna, ellas no están obligadas a parirnos, ni tienen la necesidad de aguantar los desprecios de una sociedad que hunde su figura: que ser madre suponga un peligro para su puesto de trabajo, que el tener hijos las convierta en esclavas, etc. Además de las grandes cargas económicas que han de soportar, porque un 80% de las familias monoparentales en España están formadas por el sexo femenino, según los últimos estudios de Save the Children. A su vez, estas mujeres no se ven apoyadas por ninguna ley que las proteja, un problema al que ya están buscando solución comunidades como Andalucía y Galicia. Para que luego digan que el que lleva los pantalones es el hombre…

No pretendo quitar importancia a los papeles masculinos, pero son ellas las que, muchas veces, han de criar a los niños sin ayuda y hacer entender que los chicos también saben quitar pañales. La maternidad es una decisión, como otra más, que podemos tomar o no. No ser madre no te hace menos mujer. Quizás, si el sistema no pusiera tantas barreras, la natalidad aumentaría. Quizás, el problema recae en la educación y se debería implantar una asignatura que formase a los niños y niñas desde la igualdad de género, enseñarles que las mujeres valemos para algo más que para tener descendencia. Mejor aún, puede que el error esté en que exista un Día de la Madre y un Día del Padre, por separado, como si sus funciones no fuesen las mismas. Yo reivindico otras opciones más igualitarias, como Viana de Cega, un pueblo de Valladolid que ha decidido suprimir ambos días y comprimirlos en uno solo: el Día de las Familias. Así es, ya sean de dos madres o de una, de dos padres o de tres… Eso es lo de menos.

Aunque, en Madrid sigue existiendo este día y la capital se vistió de rosa para correr contra la violencia de género y en apoyo al deporte femenino. Pese a esto, faltó empatía por las madres que no tuvieron a sus hijos a su lado. Me refiero a la manifestación que se convocó para reclamar que no cesen las investigaciones sobre los niños robados durante la dictadura en España. ¿Por qué se silencian estos casos? La justicia mira hacia otro lado, mientras los medios de comunicación no tratan mucho este tema, pero se aprovechan de otros haciendo viral la triste carta de la madre de Gabriel.

La maternidad se merece mucho más respeto. Por eso, quería dejar claro que yo, como hija, no le he dado a mi madre la categoría de ser mujer, puesto que lo era mucho antes de que yo naciera, con las mismas capacidades. Deberíamos ensalzar más a las madres, incluido a las que no pueden o no quieren serlo, porque una mujer no se mide por el número de bebés que tenga. Hay madres que lo son sin haber tenido hijos nunca, como Frida Khalo, madre de la cultura. Madres de la literatura, como Virginia Woolf, o de la ciencia, como Marie Curie. Incluso, madres de la política, como Indira Ghandi, la primera mujer en ocupar el cargo de primer ministro en la India. Figuras femeninas que han parido obras dignas de admirar o que han empoderado movimientos para combatir el machismo. Soy de las que piensa que madre hay más de una y que una puede ser muchas más cosas, no solo madre. Hay tantas mujeres que pueden inspirarte, aunque exista únicamente una a la que debas la vida. Por eso, quiero darte las gracias a ti, a la madre que me parió, una de las tantas que luchan por el feminismo, la igualdad y la justicia. Gracias también por darme ese nombre.

Indira Caballero Baos

 

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Mundos que no voy a tolerar

Filed under: Internacional,Sociedad — juliabcervera @ 12:24
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Manifestación en Delhi, India en Octubre de 2015 (Reuters)

Existen muchos mundos. Cada uno de ellos tiene sus propias reglas, sus hojas de ruta, su identidad. Hay mundos para todos los gustos y de todos los colores. Pero los que más me asustan son los mundos enfermos. Mundos en los que las excepciones se han convertido en aterradoras reglas. Cuyas sociedades viven aferradas a las peligrosas costumbres y creencias del pasado, sin justificación alguna. Mundos convertidos en infiernos. Sin pararse ni un segundo a pensar en lo que eso conlleva. Mundos que padecen enfermedades tan omnipresentes como ignoradas. El machismo es una de ellas. Y en su peor estadio llega a ser una verdadera arma letal.

No es ninguna noticia que en la India las mujeres lo tienen crudo. Para nosotras, nacer allí es un mérito y un castigo al mismo tiempo. Es un mérito porque, de haber sabido que ibas a ser una niña, es probable que tu familia decidiera abortar para así quitarse un problema de encima. Y un castigo porque no podrás vivir segura, ni respetada, ni mucho menos libre. ¿Acaso es eso vivir? Suele decirse que la India es la mayor democracia del mundo. Veamos. Estamos hablando de un país en el que las mujeres tienen un valor nulo. O, más bien, negativo. En el que la policía registra unos 100 casos de abusos sexuales a diario, según datos de la National Crime Records Bureau. Lo cual significaría que anualmente se reportan más de 36.500 asaltos sexuales, sin contar los que quedan callados -me atrevo a decir no son pocos-. Sin embargo, este no es el dato más alarmante. Hablamos de un lugar en el que las niñas están siendo violadas y asesinadas mucho antes de tener la edad suficiente para comprender qué les está sucediendo. ¿Y quién está haciendo algo al respecto?

El pasado mes de abril una profunda indignación social invadió el país. Había salido a la luz la atroz violación y el asesinato de una pequeña de ocho años en Cachemira. Entonces India intentó poner cartas en el asunto. Aprobó la pena de muerte para violadores de menores de 12 años. Además, se endurecieron las penas mínimas. Pero, como era de esperar, nada de esto ha sido efectivo. Poco tiempo ha pasado desde el recrudecimiento de las leyes y ya son tres las violaciones de menores denunciadas desde la semana pasada. Entre ellas, una joven de 16 años que murió quemada viva en su casa tras denunciar la agresión sexual que había sufrido. Para mí, lo que sucede y ha sucedido en India contra las mujeres solo tiene un nombre. Crímenes de lesa humanidad.

No pienso que el endurecimiento de los castigos vaya a funcionar por sí solo. Más bien, me parece una farsa ofensiva, ya que este se trata de un problema de fondo que requiere un cambio trascendental. Mucho más allá del código penal. Las mujeres están siendo violadas, rociadas con gasolina, quemadas y asesinadas. Lo que el país asiático de verdad necesita es una revalorización global del género femenino. Establecer pautas que ayuden a encaminar la mentalidad de la sociedad y de las familias hacia un lugar mejor para todos, en el que ser mujer no constituya ningún delito. Es decir, hay que erradicar todo aquello que está podrido. Por supuesto que este no es un camino fácil. Pero, por ejemplo, podría empezarse por introducir transformaciones en el sistema económico que ayuden a empoderar a la mujer. India tiene una de las tasas de empleo femenino más bajas del mundo -alrededor de un 30%, según datos de la Organización Internacional del Trabajo-. Y eso que es uno de los motores de la economía mundial…

Como decía antes, hay muchos mundos. Y tenemos que respetarlos a todos, pues al final la diversidad es una de las cosas más fascinantes de la vida. Lo que ocurre es que la violencia contra las mujeres no puede ser tradición. Someter al género femenino no es cultura. Y no, las mujeres no somos más débiles por naturaleza ni merecemos ser asesinadas a manos de un criminal. Ni en India, ni en Irán, ni en España, ni en ningún otro lugar. Respeto todos los mundos, pero no pienso tolerar los mundos-infierno. Porque todas las mujeres somos iguales entre nosotras e iguales a los hombres, independientemente de dónde nazcamos. Encima, todavía tenemos que escuchar a los que dicen que el feminismo es una moda, que no es necesario, que estamos bien como estamos… No. Porque ni siquiera el mundo más igualitario es igual para ambos géneros. Porque los hombres continúan violando. Y matando. Porque las mujeres no son propiedad de nadie más que de ellas mismas. Porque me cuesta dormir tranquila sabiendo que en otro mundo, no tan lejano, hay hombres capaces de violar a una pequeña de 8 años para después quemarla viva. Hay muchos mundos, pero todos están en este. Y no vivimos en el peor.

Julia Borges Cervera

 

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