Que tingui Grapa!

El escarmiento de Brown

Gordon_Brown  

El primer ministro británico, Gordon Brown, prometió ayer “investigar y disciplinar” a los diputados que han abusado del sistema de gastos de la Cámara de los Comunes. Desde que el diario The Daily Telegraph publicó en una serie de reportajes cómo los diputados británicos abusan del sistema que les permite pagar con dinero público diversos gastos personales, el escándalo está a la orden del día. Las dimisiones se han sucedido una detrás de otra y no sólo en el Partido Laborista, también en el Conservador. Efectivamente, el incidente ha salpicado a todos los partidos de la Cámara británica. 

El diario conservador inglés ha desmantelado un amplio abanico de irregularidades en el seno de los Comunes: desde pagar con dinero público comida de perro hasta los 84.000 euros del ex ministro Keith Vaz por su piso de Westminster, a pesar de que su hogar se encuentra en Stanmore.

Aunque los parlamentarios tienen un sueldo de 72.000 euros anuales, esto parece ser insuficiente para ellos y sus dos residencias. Pues, tal y como establece el sistema político británico, los diputados necesitan dos domicilios: uno en Londres, donde de lunes a jueves acuden al Parlamento, el otro en su circunscripción, donde atienden a sus electores. Por esta razón, desde hace más de treinta años, tienen derecho a cobrar del Estado una parte de los gastos por su segunda residencia. Eso sí, con un límite de hasta 27.000 euros. El problema ha sido el abuso de los políticos al reclamar la devolución de unos gastos tan alejados de la actividad parlamentaria.

Ante tal panorama político, resulta irónico las declaraciones del primer ministro: “no descarto ningún tipo de sanción”. Tal vez el dedo acusador haya olvidado que él también vive el escándalo en primera persona y no en tercera, pues cobró 9.000 euros por la limpieza de su segunda residencia en Escocia.

No es de extrañar la creciente indignación de los británicos hacia su clase política y la petición de unas elecciones anticipadas. Aunque está por ver a quién votarían. Ante estos acontecimientos, la política británica corre el riesgo de abrirse a grupos de extrema derecha como el partido ultranacionalista UKIP o el xenófobo Partido Nacional Británico

De todos es conocida la baja popularidad de Gordon Brown, pero ahora el barco del capitán Laborista se hunde irremediablemente con toda su flota. Está por ver si quedará encallado en el fondo de un mar político o, si por el contrario, podrá reflotar algún día.  

Argi Grau

 

 

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