Del mismo modo que cuando nosotros no entendemos algo decimos que nos suena a chino, o cuando sospechamos algo decimos que hay gato encerrado, los alemanes utilizan una sola frase para referirse a ambas cosas, dicen que les parece español. Y del mismo modo, parece que si algo les va mal, en vez de reconocer su error, lo más fácil es echar la culpa a los españoles.
Hace una semana saltó en Alemania la alerta de una epidemia causada por la bacteria Escherichia coli, y según una ministra hamburguesa, Cornelia Prüfer-Storcks, esa bacteria procedía de unos pepinos españoles (será que a ella tampoco le gustaba encontrarse estos vegetales en las hamburguesas…). La cuestión es que ahora parece ser que las pruebas que sirvieron para incriminar a estas hortalizas españolas no fueron realizadas adecuadamente. Ya que se hizo tan solo sobre la base de tres muestras, y por eso las empresas españolas que habían realizado los controles sobre esos productos piden indemnizaciones. A la vez que lo piden numerosas empresas agrícolas.

Porque el hecho es que esta alarma ya ha dañado la imagen de los productos españoles hacia el mercado exterior, y como dicen, es muy fácil perder la buena fama pero muy difícil recuperarla (no podemos olvidar que el #spanishcucumber ya es trending topic en twitter). Y por ese motivo ya han empezado numerosas campañas e iniciativas de todo tipo para conseguir reactivar el consumo del pepino español.
Y es que la bacteria ya ha sido detectada en doce países (Alemania, Austria, República Checa, Dinamarca, Francia, Holanda, Noruega, España, Suecia, Suiza, Reino Unido e Estados Unidos), aunque es en el norte de Alemania (zona de Hamburgo y alrededores), donde se sitúa el foco. De hecho en esta área ha habido 1.213 de los 1.823 enfermos detectados y 16 de los 18 que han fallecido en Alemania, y el resto están relacionados con ella. Es por eso que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que es posible que la exposición a esta bacteria esté limitada a esa zona.
La OMS, además, ha confirmado que la bacteria se transmite de persona a persona a través de las heces o por la vía oral. Pero aun así, y para alimentar más las dudas, la causa de este brote sigue siendo un misterio, ya que se comenta incluso que los pepinos pudieron contaminarse al caer un palé en el mercado de Hamburgo.
Pero desde el primer momento fuimos los españoles los que tuvimos que comernos el marrón. Se dice en alemán de quien tiene mucho amor propio que es “orgulloso como un español”: Stolz wie ein Spanier! Pero no sé yo quien es el orgulloso… Y es que fue a ellos a quienes les importó un pepino echar la culpa a los españoles sin tener unas pruebas solidas en las que apoyarse. Quizá nosotros también deberíamos cambiar nuestro gato encerrado por un “huele a alemán”.
Cristina Vilà.